Obdulia Bustos / Abismo

Hay gente que hoy se baña desnuda en playas donde ya no se puede. Solo porque allí fue habitual que todo el mundo lo hiciera. Ocurre, incluso aunque esa gente que lo hace no llegara a estar nunca en aquel momento donde era habitual. Hay una memoria estática, que se adhiere a la piedra como musgo o salitre. Y otra voluble e invisible, en constante movimiento entre los cuerpos, como lo hacen las redes de intercambio de polen de un bosque. Los espacios tienen una memoria. Y otra se mueve en un tejido cuyos nodos son los cuerpos.

La Sala de Cámara del Teatro Leal de La Laguna no es una excepción. Y aunque la naturaleza efímera de las artes escénicas sea su gran problema a la hora de generar archivo y documento, éstas tienen la contrapartida de impregnar su entorno con un halo invisible, pero persistente. Y del mismo modo que se echa de menos lo que una playa fuera, las propuestas contemporáneas que durante años tuvieran lugar allí, como parte de la actividad del Laboratorio de Artes Vivas (hoy Tenerife.LAV) de algún modo se sienten. Se notan también a través de su ausencia.

Danza en Breve
es una programación comisariada por Javier Cuevas que un jueves al mes llevará al Teatro Leal danza y propuestas escénicas contemporáneas de pequeño formato. Ayer 23 de enero, la pieza Abismo, de la bailarina Obdulia Bustos, inició esta serie de encuentros.

Abismo es una propuesta personal, en la que la artista, al agarrar con una mano el repertorio del flamenco, y con la otra un amplio número de recursos que poco tienen que ver con un tablao, hace un mismo montón de herramientas en escena, para irlas incorporando una a una, o bien simultáneamente. Algo que despierta la curiosidad de quienes miran, atendiendo a las simbiosis inesperadas que se dan entre elementos tan heterogéneos, del mismo modo que a los momentos en los que pasa todo lo contrario, y en lugar de simbiosis encontramos una convivencia difícil, abrupta y contrastada entre lenguajes distantes.

Rosalía de la Isla

Todo esto tiene su valía, viendo cómo Obdulia Bustos ha ido encontrando los huecos del repertorio clásico por los que se filtran elementos de lo abisal, a los que se enfrenta o refiere mediante recursos como la proyección de vídeo, o vesuarios y músicas que poco o nada remiten al flamenco. Del mismo modo, el reverso de esa valía nos dice cómo en sus modos de hablarnos de esa atracción hacia la oscuridad del abismo hay huecos por los que resuena el compás de un zapateao.

Pero nos estaríamos engañando si lo dejáramos aquí, pensando Abismo como una pieza que seguimos con la curiosidad simple que se le da a un entretenimiento formal, que combina inesperadamente lo tradicional y lo actual. Porque el abismo al que se hace referencia no es un abstracto. Las manos llenas de Obdulia, que se nos presenta de entrada como un cuerpo solo carne, enmascarado, sin rostro, haciendo un sobreesfuerzo para tirar de dos cargas pesadísimas, dejan efectivamente todos esos elementos dispuestos para ser presentados en escena, hasta el punto de poder terminar jugando con ellos. Pero para alcanzar ese tono lúdico y poder fluir entre ambos contenidos, el cuerpo, como cada cuerpo, ha tenido que arrastrar sus cruces. Nazarena de la danza y el flamenco, la bailarina se purga y se expía, escondiendo un castigo secreto debajo de lo que parece percusión corporal, queriendo hacerse daño, queriendo arrancarse con la piel el baile, sin saber cómo. Y en la superficie, las formas siguen siendo las mismas, pero tras ellas, como debajo de la memoria de las cosas, hay capas superpuestas de tiempo y esfuerzo, de entrenamiento y rabia, de dolor y silencio. Todo eso que nos aterra de un abismo, lo que tiramos a su fondo, lo que nos amenaza con una nueva caída. El lugar personal e intransferible de caminar la vida con una cruz en cada hombro. Y no. Nadie puede mostrar eso. Por eso existen todavía las máscaras.

Y ya sin máscara, y con distintos vestuarios, la bailarina y la bailaora empiezan a difuminarse, dejando revelarse a Obdulia, que del mismo modo entra cada vez más en un trance donde ya no vale distinguir exáctamente qué se está bailando, porque solo baila.

Y al acabar, descalza, la cara desdibujada de maquillaje corrido, la melena húmeda adherida a la cara, envuelta por el manto como una segunda piel, con todos signos del flamenco borrados, sin otros efectos que vengan a añadir nuevos contrastes, ahora sobre el ritmo de una cumbia, es donde se eleva triunfante un flamenco herido de vida, que no encuentra cómo salir del todo a lo largo de la pieza, a veces sacado a la fuerza, otras repudiado, finalmente, vigoroso y libre, crecido en la celebración de este cierre, donde tal vez sin saberlo, ocupado por fin solamente en el disfrute, el cuerpo de Obdulia proyecta el de una gitana que no atiende a quién la mira, sino a lo único importante: girar descalza sobre la tierra en torno al fragor de una hoguera, combatiendo todo el frío de la oscuridad.

Danza en Breve, en su afán de generar un espacio para el encuentro entre distintas propuestas escénicas contemporáneas y distintos públicos actuales, establece un diálogo de 30 minutos entre cada artista y cada público, una vez finalizada la pieza. Conducirlos y hacer de mediador es un nuevo reto que convertimos en placer. También la posibilidad de que Unknown Pleasures incida sobre la realidad más allá de las dos dimensiones de esta versión online, volviéndose acción, materializándose en un efímero segundo plano, desde el que conversar con Obdulia sobre flamenco, claro, y sobre audiovisuales. Sobre Rosalía y sobre el trap. Sobre lo difícil que nos resulta imaginar la nueva realidad que vive la adolescencia de este momento, con límites, tabúes y prohibiciones mucho peores que las nuestras, pero con una tecnología y una percepción que les hace ver un campo de exploración infinito donde nosotros aún vemos fronteras y líneas divisorias.

Gracias

A Obdulia Bustos y su cohesionado equipo.
Al público asistente.
Al personal del Teatro Leal de La Laguna.

Las fotografías de Abismo son cortesía de Andrés Górriz:

www.andresgorriz.com

www.instagram.com/andresgorriz_ag/

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