Élida Dorta / M

El pasado 11 de febrero llegó el turno a Élida Dorta en Danza en breve. Y aunque en este programa de danza el Teatro Leal acostumbra a adaptarse a cada propuesta, en esta ocasión le tocó recibir un torbellino.

Life is what happens to you while you’re busy making other plans, le cantaba John a su pequeño Sean. Tal vez nunca imaginó lo que esas mismas palabras nos suponen hoy. Pero los por qués de este comienzo musical y estas frases serán parte del camino a recorrer de a poquito. Vamos allá.

Todo sobre ella

Élida Dorta es una artista de Tenerife que conocemos muy bien en distintos ámbitos. Lugares donde ha llegado normalmente muy decidida. Otras, no tanto. Pero su curiosidad ha sido mayor que miedos o inseguridades. A veces, incluso, ha llegado por error, cayendo como una bomba. O como un pájaro perdido de su bandada, que se queda más de lo que imaginaba, al encontrar refugio en un lugar nuevo.

Foto: ENCARNEVIVA

Obviamente, es imposible enumerar todo sobre Élida. Es un simple juego que usaremos para nombrar lo que nos ocurre a no pocas artistas, sin caer en lo dramático o lo anecdótico. Hablamos de los modos de percepción sobre nosotras. Esa mirada externa que si se fija y se da por sentada, puede producir el efecto de encasillarnos. Tratar de comprendernos como algo estático, aunque no sea malintencionado, es algo que nos diseca. Sobre todo cuando somos todo lo contrario: justo el cambio constante de una cosa, o bien varias cosas a la vez.

– ¿Élida Dorta, la bailarina?
– No. La profe de yoga.
– Esa digo. Élida. Que también hace vídeos.
– No se. La Élida del yoga da talleres de creación…
– Sí, esa. La que es bailarina. Que también canta.
– ¿Canta? No, hace performances. Que hizo Bellas Artes…

Sinusoidal

Onda sinusoidal – Hydraulics & Pneumatics

La combinación formativa Bellas Artes / Danza habla de la gran inquietud de la joven Élida. También de su crecimiento en un lugar ajeno a las fronteras mente/cuerpo, plástica/escena. Parece superfluo. Pero paradógicamente esos lugares no binarios no son lo común en ámbitos creativos. A veces sus sectores más conservadores frenan estas tendencias. De ahí la importancia de encontrar espacios propios donde crecer. Búnkeres donde refugiarnos y que cuidar. Así, pese a las distancias, el de Élida es un caso representativo para todas aquellas personas cuyas prácticas insisten en lugares de interseción, problematizando y enriqueciendo su modo de hacer y estar en el mundo.

Conciliaciones

Si cada ámbito define una onda sinusoidal, sumémoslas. Y consideremos el relieve de su conjunto. Porque recorriendo esas trayectorias, Élida ha sido (también) madre.

Sabemos de lugares con recursos para que las artistas concilien trabajo, maternidad y crianza. Pero desde el estado y el Estado donde vivimos, justo lo opuesto a eso, al margen de la labor a la que una se dedique, suena a cuento de hadas. Un cuento que merecería una entrada completa. Pero que merece más aún que lo discutamos constantemente en todas partes.

eMe

M en el Auditorio de Tenerife

La pieza nació de todo esto (y más). De un retorno a escena que no era un volver, sino un comienzo en otra realidad, esta sí, nueva del todo. No como la que nos venden.

Desde la que fue criada y cría,
desde la criatura que moldea mi nuevo cuerpo.
Una danza ritual para honrar y exorcizar a todas las madres.

Orígenes

El recorrido que hemos descrito nos abre perspectivas para imaginar la larga gestación de este trabajo, así como la cantidad de semillas e influencias que han brotado al interior de un proyecto, ambicioso, amplio y fructífero.

Pensemos, por ejemplo en Roberto Torres. Su mirada conocedora de Élida, entrenada en vislumbrar lo que está por llegar, capaz de aconsejar lo que será necesario. Así la artista nos cuenta cómo comenzó todo. La propuesta de Roberto en el marco de Cuadernos escénicos de Garachico. Los primeros pasos como taller-experimento con mujeres en medio del monte. Algo que nos lleva aún más atrás. Cuando Élida participara a su vez en Ahulléntanos este furor, el taller que Bárbara Sánchez compartiera hace años en el contexto del Laboratorio de Artes Vivas de Tenerife. Afluyentes.

El disco

El disco, en la página de Verkami

Y aquí llega la gran novedad. Porque M es un proceso creativo de Élida Dorta del que se deriva la pieza alrededor de la que giramos. En él, la música, creada por la propia artista, con sus letras, e interpretada por ella en escena, ha tenido una presencia tan grande que ha generado banda sonora.

De este modo, y rodeada de un buen grupo de profesionales, es también disco. Un viaje sonoro que ahora mismo tiene abierta su promoción en esta página de Verkami que no deberías dejar de visitar. Así podrás conocer esta otra cara de la misma luna. Y apoyarlo económicamente, en un micromecenazgo por el que, si adquirimos el disco de antemano, no solo estaremos ayudando a que vea la luz, volviéndonos productoras, sino que además de la música accederemos una línea de merchandising y obras derivadas que no tienen desperdicio. Echa un vistazo. Tienes hasta el 13 de abril para contribuir a que el disco exista comprándolo por anticipado. Pero sigamos.

A one woman show

Foto: Susana García

Lo planteado entonces como investigación orientada a adentrarse de nuevo a la escena, con la M como marca de maternidad, explorando los rincones de un concepto tan íntimo y político, ha derivado en una pieza que nos presenta a Élida Dorta en estado puro. Esto suena tópico excepto si consideramos esta pieza como una especie de Greatest Hits de su creadora: porque en ella se atisban algunos de sus intereses constantes. Un espacio de autoafirmación en la autoexploración, donde Élida se expone y se interroga. Exposición y autocuestionamiento siempre presentes en sus creaciones, al igual que los modos de enfrentarlas: corporalidad y palabra.

Foto: Susana García

Cierto caos

Élida nos sumerge de entrada en un ambiente frío, algo tenebroso y abstracto, con la presencia de una forma humanoide, plástica y vacía, moldeada por la luz, que la oculta y transparenta. Como un modelo en que encajar, o como la piel cambiada de una serpiente, se relaciona a la vez con ella y con las distintas capas sonoras que comienzan a superponerse: Listados a modo de instrucciones, que suenan a normas impuestas. Su movimiento, entrecortado como las imágenes que genera y no nos deja terminar de ver, estalla en uno de tantos crescendos. Y entonces Élida corre.

Foto: Susana García

Corre como corría Lola en Corre, Lola, Corre. Como un hámster que no sabe de qué huye ni hacia dónde. Corre como corriera Sandra Gómez, en y alrededor de sus trabajos, hasta adelantar el cansancio, jugando con la saturación y el agotamiento. El suyo y el nuestro.

Foto: Susana García

Una huida hacia adelante en la que no comprendemos bien dónde estamos, pero a la que nos sumamos. El tiempo sucede cuadros y momentos que mueren o se disuelven en el siguiente. Ahí intuimos que imaginar una linealidad no fue buena idea. Tratamos pues con la fragmentación para recuperar a Élida. Que no se nos escape. Y acabamos asumiendo acompañarla en un viaje. Un vía lucis redentor. Sin cruces que cargar, pero con sacrificio.

Camino hacia la luz

Auditorio de Tenerife

Lo físico y lo verbal se agotan. Desde la voz en off a lo que directamente trata de decirnos, Élida pelea cuerpo a cuerpo con un texto que parece no dejarla hablar, que la contradice, que le pone zancadillas vestidas de metáforas, alejándola de su necesidad de comunicar. Así nos mira, abalanzándose sobre nuestra mirada, tratando de hablar mientras su texto se llena de emes que le dan patadas con sus tres piernas.

Auditorio de Tenerife

Pero es la luz. La luz, en todo momento tan bien pensada y ejecutada, incluso al extinguirse. La luz como un mensaje no verbal. Como un camino o un rastro borroso. Como una intuición a seguir.

Llegar a la música

Entre cambios de indumentaria y de registro que ya no tratamos de interpretar, la música va ganando presencia en la pieza. Como un bálsamo, ablanda el discurso de Élida. Dulcifica lo que salía a trompicones. Comienza a encajar en un lecho hecho de ritmos y armonías. Y el deseo de decir se convierte en canción.

Auditorio de Tenerife

Por eso M es una autobiografía musical sin ego, donde lo personal se esparce para poder ser leído como compartido. Y según pasa el tiempo se deshace incluso de la estructura fragmentaria que teníamos asumida, convirtiéndose despacio en concierto al que Élida nos lleva y acomoda, tras un recorrido tan pronunciado. Una vez allí, ya no sabemos si las canciones hablan de la pieza o es al revés. Si la performer ha abandonado parte de lo anterior para ahora «solo» cantarnos. O si es la cantante que ha ido apareciendo, más blanda, como las palabras, más sensual y disponible, quien tiene ese acting tan curioso por sí misma. O si son restos corporales tras la travesía, en una pieza escénica que es su propio vídeo musical analógico en directo.

Un camino de precipicios y obstáculos, de inclemencias y retos, que trata de su propio recorrido. De la necesidad no siempre fácil, pero vital, de permanecer en la fragilidad segura del tránsito.

Equipo y versiones

La capacidad de Élida de crear equipo humano la distingue y caracteriza. Así la charla con el público de Danza en breve se llenó de agradecimientos al concurrido y variado grupo de artistas que la acompañan.

Y si M se realizó con bases sobre las que Élida cantó en el Teatro Leal es porque cuenta con dos versiones. Según las circunstancias, la pieza también se realiza con la música tocada en directo.

Créditos

Las fotografías de esta entrada pertenecen a la muestra/ensayo en el Auditorio de Tenerife, a la presentación en Danza en breve (Susana García) y a la imagen del proceso creativo (ENCARNEVIVA)

Creación e interpretación: Élida Dorta.
Asistente de dirección: Javier Arozena.
Diseño de luces: Dimas Cedrés.
Música: Dave Watts.
Piano: Rebeca Píriz Ugidos.
Vestuario: Nika XxX y Dosi Andrade.

La página de VERKAMI ya enlazada contiene más información del proyecto, así como obras derivadas del mismo por parte de otras artistas.

Compartir →
Facebook
Twitter
WhatsApp
Telegram
Email

2 comentarios en “Élida Dorta / M”

  1. Gracias Adán pq tú tb eres tránsito y mestizaje de esto que llamamos M con tus palabras que son recorrido por la memoria compartida y por tus recovecos,maneras de ver, gracias por nombrar haciendo tb poesía

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *