Sensible / Precovid demos vol. 1

La destrucción o el amor

Vicente Aleixandre sabía lo que se hacía al titular La destrucción o el amor a uno de sus poemarios. De hecho, recuerdo que en su momento era uno de mis libros de poemas favoritos. Algo que me hace revisitarlo alguna vez, para recordar qué cosas me resultaban favoritas en otro tiempo.

Pero esta tarde, escuchando el nuevo trabajo de Sensible, paseando entre mascarillas pensaba en escribir esto. Y también en lo trasnochado que resulta decir que uno tiene o tuvo un libro de poemas favorito.

¿Quién dice hoy en día algo así? ¿Cuántas personas podrían responder a esa pregunta, y cuántas otras podrían cara de icono WTF?

Sí, probablemente esta afirmación para empezar es tan trasnochada y pasada de moda como eso de saberse los nombres de los reyes visigodos. Sin embargo, algo de bueno ha de tener haber dado con algo tan viejuno (lo de la poesía, no lo de los visigodos).

Porque en Precovid demos vol.1 de Sensible, proyecto solitario-en solitario de Jose J. Martín, hay algo así de trasnochado. El eco de algo que ya fue, y que impregna cada uno de los cortes de este unitario aunque variado conjunto de canciones.

Retrofuturismo

Si lees esto, probablemente en algún lugar habrás oído hablar de eso que llaman “nostalgia del futuro”. Y es algo de eso a lo que quiero hacer referencia. No eso, pero algo como eso.

Algo así de intangible, antes o más allá de la música. Como una idea o un statement en el concepto del disco, del que cada corte es una concreción.

Pequeños microensayos de un algo mayor, que vienen a certificar una sensación atemporal, más allá del tiempo del disco. Tal vez estaríamos más cerca si imaginamos algo existencial y no solo sensorial.

¡Pero qué ida de olla, que esto es un disco, no un tratado de filosofía! Bueno, en fin, habrá que poner ejemplos. Es algo que trato de evitar, pero que siempre es mejor que hacer review de cada canción.

Un referente inevitable

Un soplo en el corazón – Family

Pese a las distancias, tengo que nombrarlo. Como buen disco de culto, Un soplo en el corazón, de Family es uno de esos discos sin medias tintas: solo existe quien lo detesta, o bien no puede evitar que le guste, aunque sea en secreto.

Con su minimalismo casi forzado, este otro conjunto de canciones son como flechas bien apuntadas. O bisturíes, o una sesión de acupuntura. Cada cual tocando puntos de la emoción, la memoria, la fatalidad, las alegrías pasadas, cierta amargura, cierta esperanza.

Déjame hacerte una foto con las nubes detrás / quiero tener algo tuyo, si un día te vas.

De versos como éste viene ese disco cargado. Extremadamente simples y certeros. De una ingenuidad que nunca sabemos hasta qué punto es consciente y que los hace más letales. Y a pesar de esa distancia, el trabajo que nos regala esta primera entrega de Sensible participa de algo que es lo mismo.

El viaje

A través de Modo avión, la canción más movida, que sirve de single, visualizamos otros proyectos de J. Estratego Pencherjevsky, por ejemplo. Aquí este tema nos abre una puerta mucho más accesible. Sin embargo, contiene mucho de lo que venimos diciendo y que se aplica al todo. Pero no podemos esperar encontrar todo en una canción. Hay que dejarse escucharlo entero.

Hay que dejarse llevar por este viaje personal. Un ego trip al mundo de Sensible, alter ego de su autor. Lo suficientemente ambiguo como para que no sepamos cuánto hay de ese personaje y cuánto del propio músico en cada uno de estos capítulos.

Sea como sea, el discurso nos mece a través de capas de loops de las cuales no se ha querido mostrar los bordes y costuras (algo de lo que a veces se abusa al trabajar con este recurso).

Hecho así, nos facilita que entremos en universos efímeros que siempre apuntan a otra cosa. Y así nos encontramos de repente en medio de la construcción de una estrofa cuyo sonido ochentero nos hace sentir que estamos dentro de la banda sonora de Top Gun.

Efectos efímeros que nos distraen. Mientras, alcanzamos un estribillo cuya melodía nos hace pensar que podría estar en la discografía de un cantante de pop español, también de los 80.

Una mezcla entre Take my breathe away, la banda sonora de Twin Peaks y el Miguel Bosé de Sevilla. Una locura.

Un trabajo que consigue hacernos entrar en cada uno de los paisajes que cada canción dibuja. Con una poética entre romántica y futurista. Ingenua, pero de una adolescencia invertida: esa que como la nostalgia que ya nombramos, lleva a echar de menos lo que está por llegar. Y así nos deja, satisfechos pero con ganas de más, en ese volumen 2 que esperaremos desde ya.

Desde la confesión íntima, sobre líneas de bajo sensuales, a melodías enlazadas a ritmos sincopados. Todo es aparentemente tan inofensivas que puede coquetear con lo cursi. Y declarar un amor tal vez idealizado.

Pero no, porque antes que nos demos cuenta, de lo cursi se llega, no sabemos cómo, al gore. Una declaración de amor gore cursi. Sí, yo tampoco pensé que pudiera escribir esa frase pretendiendo ser coherente.

Así que solo queda disfrutar de su escucha. Y comprobar cómo queda la sensación de no haber escuchado un disco nuevo, sino de haber rescatado uno antiguo. Uno que en algún momento fue de nuestros favoritos, y que hoy volvemos a poner. Y al menos durante un instante, tener ese montón de sensaciones que, a pesar de tiempo, seguimos generando.

https://tiposensible.bandcamp.com/releases
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